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Las madres millennials desafían a los pediatras

Están hiperinformadas. Tamizan la opinión del pediatra por los grupos de whatsapp de las madres. Son capaces de cambiar el médico de sus hijos si no les contestan las consultas por mensaje al instante. O de buscar a sus médicos por Facebook o Instagram y llamarlos desde esas plataformas, por una supuesta urgencia. Cuestionan los mandatos más tradicionales de la maternidad y no soportan que las recomendaciones del doctor se conviertan en bajadas de línea sobre cómo criar a sus hijos. Las madres millennials, aquellas que tienen menos de 37 años, representan un gran desafío generacional para los pediatras.

"Las madres de la nueva generación no llegan a sus consultorios buscando un diagnóstico sino una quinta opinión, porque antes ya googlearon los síntomas, preguntaron en el chat del colegio, le mandaron fotos a amigas y consultaron a las influencers que siguen en las redes sociales", disparó Andrés Hatum, economista, docente y periodista, ante los 70 pediatras que fueron convocados a un workshop por el laboratorio Mead Johnson, para hablar sobre el desafío que representan las madres de esa generación desde el punto de vista de la comunicación. En el auditorio hubo risas y aplausos. Algo quedaba en claro, los pediatras se encuentran con que las nuevas mamás llegan a la consulta con mucha información, correcta o no y ellos se sienten interpelados en sus saberes. Y en sus formas de transmitirlos. Saben que es una mamá millennial es capaz de tomar fotos en plena consulta o de hacer una video llamada que el papá esté presente mediante.

"Son madres más ansiosas. En ocasiones evalúan al pediatra en función de la rapidez de su respuesta y sin distinguir entre una consulta urgente o importante. Odian ir a las guardias, espera y ser atendidas por un desconocido. Lo que cambió es el medio de transmisión de información. Cambió la fuente. Hoy, la mayoría de la información que las mamás más jóvenes manejan sobre el cuidado de sus hijos proviene de las redes sociales. El problema es que no siempre esa información es correcta o promueve hábitos saludables. También, las convierte en de las tendencias, como el movimiento antivacuna", apunta la pediatra Paula Otero, presidenta de la subcomisión de Tecnologías de Información y Comunicación de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

 

Cuatro pediatras

Antes de que su hija Justina cumpliera el año, Aldana Diz Romero, que tiene 31 años, cambió cuatro pediatras. La primera, no le gustó porque no la apoyó en su lucha por lograr la lactancia exclusiva, y enseguida le indicó mamadera. "Con lo cual, nunca más tomó nunca más la teta", cuenta. Entonces decidió buscar otro médico. Pidió recomendaciones por las redes a sus amigas y al final eligió a una pediatra de la que le habían dicho que "no acompañaba mucho en la crianza". "Yo no busco que una pediatra me diga cómo criar a mi hija, quiero que cuide su salud", apunta Aldana. Por eso le gustó mucho la forma de esta médica, que le daba información y que era capaz de contestar sus dudas, esas que le surgían después de encontrar mensajes contradictorios en las cuentas de crianza, consejos pediátricos y doulas que seguía en Instagram. Pero, como tiempo después, a su marido lo trasladaron por el trabajo, de 25 de Mayo a Mar del Plata, tuvo que buscar otra pediatra.

Fue a las primeras dos consultas, luego de recibir recomendaciones de sus amigas. Justina ya tenía seis meses y había empezado a comer. Pero no le gustó que las recomendaciones de esta tercera pediatra fueran tan distintas a las que le daba la pediatra de su sobrina, que le lleva sólo cuatro días a su hija. Tampoco le gustó que le preguntara si hacía colecho y que le recomendara que la pasara a su cuarto. "¿Por qué? Si la recomendación de la OMS (Organización Mundial de la Salud) es que los chicos duerman hasta el año con los padres porque evita la muerte súbita." le cuestionó Aldana. La médica le contestó que si dormía con ellos, y encima en la cama, se iba a mal acostumbrar. Decidió buscar otra médica, con la que ahora está muy contenta. "Algunos me decían, cada pediatra tiene su propio librito, pero no es cierto. Hay algunos que están más actualizados que otros y son capaces de responder las inquietudes de madres de mi generación y otras que no", cuenta Aldana.

Desde que nació Justina, decidió adoptar una idea que vio en una cuenta de Instagram: el cuaderno de crianza. Es una suerte de historia clínica paralela, en la que les hace escribir a cada médico que atiende a su hija: ya sea la pediatra, algún especialista o los médicos de la guardia. Allí queda todo asentado. "Es un cuaderno donde yo no escribo nada, todo lo escriben los médicos, pero es una forma de guardar un registro de todas las atenciones, enfermedades y tratamientos que recibe mi hija y a la vez, que el médico que la atienda sepa sus antecedentes", asegura.

 

Pediatras, estrellas de Instagram

Rosario Ceballos está acostumbrada a los cambios que trajo la nueva generación de madres. Tal vez, porque además de pediatra del Hospital Gutiérrez, del Instituto Diagnóstico y del centro médico Meraki, ella misma es una mamá millennial. Junto a otros médicos de Meraki, tienen una cuenta de Instagram desde donde comparten información y tips del cuidado de salud y crianza. "Es parte de lo que la nueva generación espera de sus médicos", dice Rosario.

"El problema es que no toda la información que circula es veraz. O a veces, las madres no son capaces de diferenciar si hay un interés comercial detrás de ese supuesto hallazgo para cierta etapa del bebé. Por ejemplo, muchas nos preguntan por el collar de ambar, una suerte de mordillo que se pone al cuello en la etapa en la que se cortan los dientes. Pero los pediatras lo odiamos y lo desaconsejamos. Porque no es lo ideal que un bebé tenga algo atado al cuello y menos con cuentas. Muchas madres me preguntan por la Jirafita Sofie, que es un muñeco francés que ganó muchos premios internacionales, pero que cumple la misma función que cualquier otro muñeco similar que cuesta un cuarto. Y en las redes se instaló como el juguete que tu hijo tiene que tener", explica Ceballos.

Algunas de las cuentas más populares son la de la pediatra Sabrina Critzmann ( @sabrina.pediatriaypuericultura) que es médica del Hospital Elizalde, tiene su propio consultorio y más de 52.000 seguidores en Instagram. Allí suele publicar recomendaciones que van desde lactancia, alimentación, seguridad en el hogar o hasta el colecho. ¿Por qué las millennials la aman? Porque brinda mucha información: siempre aclara cuál es la recomendación de la Sociedad Argentina de Pediatría al respecto, por ejemplo con el colecho. Después, explica que si los padres de todas formas deciden colecharse, qué recaudos tienen que tomar para hacerlo de forma segura, como evitar exceso del almohadas y mantas, incluso el nidito, o evitarlo si alguno de los padres fuma, toma medicación o tiene sueño demasiado pesado. Pero, además, al final de su post, aporta el link a algún trabajo científico que aborde las ventajas o los riesgos del tema.

Carola Garibaldi, de 29 años y empleada de una empresa, es una de las seguidoras de Sabrina Critzmann. Toma muchos de sus consejos, a la hora de tomar decisiones con su hija Gina, de un año. También sigue la cuenta de una psicóloga infantil. A su pediatra la eligió por recomendaciones. "Es cero millennial, pero me gustó porque lo que yo estaba buscando es que fuera una mezcla entre experiencia y actualización. Cuando voy a la consulta voy con mucha información. Por ejemplo, a los seis meses, cuando iba a empezar a comer, llevé la lista de las cosas que yo creía que podía incorporar en función de lo que había leído y lo chequeamos juntas. Y ahí coincidimos. Otras veces, me dice que no es tan así, por ejemplo cuando le pregunté por los riesgos de comer salmón. Yo escucho todo y después hago un promedio entre las recomendaciones, la información que yo tengo y la validación con otras madres", asegura Carola.

Celeste Celano es jefa de pediatría del Sanatorio Modelo de Caseros. Cuenta que las madres millennials cambiaron de alguna manera los ritmos de los consultorios. "Son muy ansiosas. Y esperan respuestas ya. Odian ir las guardias y tener que esperar. Están acostumbradas a resolver todo desde su celular y con los médicos aplican el mismo sistema. Yo suelo darles mi celular. Pero si no lo tienen, por algún lugar te contactan. Hace unas semanas, recibí una llamada por Facebook de una mamá. No era una urgencia, era una consulta. Buscar a un médico por las redes era algo impensado para una generación anterior", dice Celano.

"En ocasiones, algunas madres llegan con planteos que responden más a modas que a decisiones de crianza. Si viene una mamá que me dice que es antivacunas, le digo que yo entonces no puedo ser su pediatra. Y que está poniendo en riesgo a su hijo y a otros chicos. También vienen muchas madres que plantean que quieren para sus hijos una alimentación vegana. Y es un tema muy delicado. Porque antes de los dos años, los chicos necesitan los nutrientes que provienen de la proteína animal para el desarrollo del cerebro", dice Celano. "Cuando una madre me plantea que quiere que su hijo sea vegano, yo no lo cuestiono, pero le digo que tiene que hacerlo con un seguimiento muy cercano de un nutricionista y con estudios periódicos que nos permitan saber si tiene carencias nutricionales fundamentales", explica por su parte Ceballos.

Por: Evangelina Himitian

Foto: Mauro V. Rizzi

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