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Vivir atrapado entre obsesiones y miedos irracionales

El tema fue llevado al cine, al teatro y hasta se han hecho series con personajes que los padecen (‘The Big Bang Theory’, quizá sea la más conocida) tratando de ponerle una dosis de humor y, tal vez, intentando acercar un poco de luz sobre una problemática tan común como incomprensible y que, en los casos más severos, afecta considerablemente la calidad de vida de quien lo padece.

“El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) es una enfermedad que se encuadra dentro de los trastornos de ansiedad”, le explica a Clarín la Dra. Gabriela Ferretti (MN 81.108); y sigue: “Quien lo padece manifiesta obsesiones y compulsiones, que son reconocidas por el mismo individuo que los sufre como de naturaleza ‘excesiva e irracional’, pero ante las cuales no puede oponerse. Las mismas se presentan como un malestar que interfiere en su rutina del día a día (vida laboral, familiar, social, etc.)”

El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) es una enfermedad que se encuadra dentro de los trastornos de ansiedad. Quien lo padece manifiesta obsesiones y compulsiones, que son reconocidas por el mismo individuo que los sufre como de naturaleza ‘excesiva e irracional’, pero ante las cuales no puede oponerse. Las mismas se presentan como un malestar que interfiere en su rutina del día a día (vida laboral, familiar, social, etc.)

Según la neuróloga, es justamente la calidad de vida y su relación con el entorno, lo que determinará la gravedad del cuadro de quien padece un TOC.

En cuanto a las obsesiones del TOC, según el psicólogo Santiago Bonomi (MP 98.039), se pueden definir como “pensamientos recurrentes, invasivos que se le imponen al paciente más allá de su voluntad y que producen alta ansiedad y angustia”. Pero aclara: “No son solo preocupaciones de la vida cotidiana, sino pensamientos que hostigan. Hay gran cantidad de ideas obsesivas, las más comunes tienen que ver con la posibilidad de sufrir algún daño, pérdida o enfermedad, o bien, que esto le suceda a un ser querido. También pueden aparecer imágenes indeseadas con temáticas sexuales, religiosas, etc”.

A diferencia de lo que vemos en la televisión, convivir con un TOC puede resultar un verdadero calvario. Miedos e inseguridades, ansiedad y sufrimiento son constantes en la vida de quien lo padece

“Las obsesiones más comunes son el miedo a la suciedad, a los gérmenes y a lastimarse. También el temor a actuar con impulsos agresivos o violentos o bien tener una exagerada preocupación por el orden y la simetría de las cosas”, sostiene la Dra Ferreti.

El psiquiatra Pedro Horvat (MN 703.020) hace hincapié en la sensación de inmediatez que padece la persona con un TOC. “Le aparece súbitamente una idea que resulta intolerable, y la convicción de que si no hace algo en función de esa idea, algo muy malo podría ocurrir”, explica el también psicoanalista.

Las obsesiones más comunes son el miedo a la suciedad, a los gérmenes y a lastimarse. También el temor a actuar con impulsos agresivos o violentos o bien tener una exagerada preocupación por el orden y la simetría de las cosas

Comportamientos compulsivos

Según la Dra Ferretti, el paciente TOC intenta ignorar o suprimir las obsesiones (esos pensamientos, impulsos o imágenes que lo acechan) o bien prueba neutralizarlos mediante otros pensamientos o actos, conocidas con el nombre de compulsiones.

“Son comportamientos (lavado de manos, puesta en orden o limpieza de objetos, comprobaciones de haber cerrados llaves de gas, de luz, puertas), o actos mentales (rezar, contar o repetir palabras en silencio) de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente”, explica la médica. Y agrega: “El objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la prevención o reducción del malestar y la prevención de algún acontecimiento o situación negativos. Sin embargo, estos comportamientos u operaciones mentales no están conectados de forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir, o bien resultan claramente excesivos”.

Muchas veces estos comportamientos están asociados a pensamientos mágicos, a partir de los cuales se realizan conductas ilógicas y hasta ridículas para controlar el devenir o para que no suceda algo negativo

Según Bonomi, las compulsiones se realizan además “para disminuir la ansiedad que provoca la obsesión”. Y para Horvat se trata de momentos de mucho sufrimiento: “Hay que subrayar que es un tiempo de mucha angustia, de modo que recurrir a la fórmula o al ritual es absolutamente perentorio. Se debe hacer en ese momento pase lo que pase y se este donde se esté”.

“Muchas veces estos comportamientos están asociados a pensamientos mágicos, a partir de los cuales se realizan conductas ilógicas y hasta ridículas para controlar el devenir o para que no suceda algo negativo”, afirma Bonomi. “Recuerdo una paciente que se sentía obligada a abrir y cerrar 10 veces el cerrojo de la puerta porque creía que si no lo hacía, su marido enfermaría gravemente. Estas ideas le generaban gran ansiedad y la conducían a un laberinto sin salida en el que el miedo la dominaba. En su caso las obsesiones siempre se relacionaban con alguna situación terrible que le sucedería a ella o a algún familiar y, para evitar la catástrofe, debía realizar algún acto sin sentido de forma repetida. Este círculo invariable ocupaba cada vez más tiempo en su vida y le producía gran sufrimiento”, añade el especialista.

Tanto niños como adultos

No existe una edad determinada para la aparición de un TOC. Es tan frecuente en niños como en adultos, con una tasa de prevalencia a lo largo de la vida del 2% al 4%. “Algunos estudios consideran que el inicio se da por lo general durante la niñez o adolescencia. El 50% desarrollan el TOC antes de los 15 años y el 65% antes de los 25 años”, dice la Dra. Ferretti.

“Es muy frecuente que las personas que padecen este trastorno no lo compartan con sus amigos o familiares por miedo a que los crean locos”, advierte Bonomi. “Sus pensamientos obsesivos se terminan convirtiendo en secretos nunca develados y solo sus comportamientos compulsivos emergen a la vista, denunciando aquello que se esconde. Esta situación los ubica en un lugar de soledad que termina empeorando su cuadro”.

Según Pedro Horvat, quienes padecen un TOC están atrapados por el trastorno y los rituales. “Habitualmente son personalidades con un parentesco a las neurosis obsesivas, ya que como los obsesivos, tienen que hacer algo en el mundo real para ordenar el interno. Un ejemplo de obsesivos son los seguidores de Marie Kondo o Brenda Jaimes, que necesitan que le faciliten un mecanismo para ordenar su entorno y de esa manera tranquilizarse internamente”, afirma el médico psiquiatra.

El personaje Sheldon Cooper, protagonista de la reconocida serie televisiva ‘The Big Bang Theory’, nos puede resultar hilarante, simpático y hasta enternecedor. Pero, a diferencia de lo que vemos en la televisión, convivir con un TOC puede resultar un verdadero calvario. Miedos e inseguridades, ansiedad y sufrimiento son constantes en la vida de quien lo padece

Sin embargo, Horvat aclara que el TOC es un trastorno más grave que las neurosis obsesivas. “Todos tenemos algunos rasgos obsesivos, o pequeños rituales cotidianos que nos ordenan el día: nos cepillamos los dientes de tal manera, apoyamos los anteojos de otra, etc. Pero lo que distingue a quien padece un TOC es la enorme dosis de angustia que le produce no llevar adelante el ritual”, dice.

Coincide la Dra Ferretti, en cuanto al sufrimiento de convivir con un TOC: “El personaje Sheldon Cooper, protagonista de la reconocida serie televisiva ‘The Big Bang Theory’, nos puede resultar hilarante, simpático y hasta enternecedor”, dice. “Pero, a diferencia de lo que vemos en la televisión, convivir con un TOC puede resultar un verdadero calvario. Miedos e inseguridades, ansiedad y sufrimiento son constantes en la vida de quien lo padece”.

Se estima que este padecimiento provoca además, una pérdida de tiempo de más de una hora por día. “Los ritos y pensamientos típicos del TOC pueden interferir en la vida de quienes los padecen y muchas veces perjudican las relaciones sociales, los estudios y el trabajo. De hecho, las obsesiones o compulsiones provocan un malestar clínico significativo y representan una pérdida de tiempo que suponen más de una hora al día”, dice Ferretti. Y agrega: “El grado de impedimento puede ser leve, moderado o severo según el tipo de obsesiones y compulsiones, el tiempo que les consume, el grado de vergüenza o aflicción o la vivencia de descontrol. Algunas veces el grado de deterioro es tal que los pacientes requieren ser hospitalizados”.

Cibercondría

Buscar síntomas, malestares y enfermedades en internet, de manera compulsiva y sólo para justificar sensaciones físicas que se padecen o que se cree padecer, es lo que conocemos como hipocondría digital o cibercondría. Para la licenciada Cynthia Zaiatz (M.N. 60.105, M.P. 96.892), Jefa de Psicología del Sanatorio Modelo de Caseros, la hipocondría digital está relacionada con el TOC. “Son personas que suelen tener pensamientos obsesivos respecto a un tema puntual: la enfermedad. Esta situación puede llevar a padecer variados síntomas ansiosos”, apunta.

Según la Psiquiatra Mariana García (MN 111.322, MP 332.558), el desarrollo de la cibercondría depende de la vulnerabilidad de cada persona. “Si bien todos tenemos acceso a Internet y hemos consultados alguna vez, no todos vamos a desarrollar esta conducta compulsiva”, dice. Y agrega: “Depende también de la vulnerabilidad del sujeto, y del impacto que le cause la cantidad y la calidad de información que circula por Internet, características que facilitan el hecho de que la persona quede ‘tomada’ o atraída por la misma”, agrega la doctora.

Tratamiento combinado

Como enfermedad neuropsiquiátrica, el TOC puede ser tratado con medicamentos y psicoterapia. “El tratamiento farmacológico por sí solo no resultará efectivo. De hecho, la terapia cognitiva-conductual (TCC) es una estrategia de primera línea en el tratamiento de los trastornos de ansiedad en general y tiene por meta alcanzar la funcionalidad de la persona”, afirma Ferretti.

La médica agrega que un TOC no puede curarse solo. “No, ya que por lo general quien padece este trastorno muchas veces desconoce que tiene una enfermedad o bien suele tener vergüenza de su situación. Por lo tanto, el tratamiento debe comenzar en el entorno. Como en cualquier problema de salud, es imprescindible la comprensión y el apoyo de quienes rodean al afectado. Pero, para esto, es necesario que se conozca de qué se trata la enfermedad y comprender que los rituales y obsesiones no son manías o costumbres caprichosas. Para el que lo sufre, realizar estos actos es superior a sus fuerzas y no puede evitar pensar lo que piensa o hacer lo que hace”, finaliza la médica neuróloga.

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